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Al este de la localidad de Labastida se alza un discreto promontorio de modesta altitud y escaso interés montañero. Sin embargo, su visita resulta atractiva por albergar en su cima el lagar rupestre de La Torera, uno de los numerosos testimonios de la tradición vitivinícola que ha marcado la historia de la comarca. Este singular conjunto excavado en la roca constituye un interesante vestigio arqueológico relacionado con la elaboración tradicional del vino y añade un notable valor cultural a la ascensión. Por ello, la visita a esta sencilla elevación permite combinar un agradable paseo con el descubrimiento de uno de los elementos patrimoniales más representativos del entorno de Labastida.
Desde Lore-Toki
Iniciamos la ruta en la urbanización situada al este de Labastida. Desde allí caminamos por la carretera en dirección a Haro hasta alcanzar el punto kilométrico 17, donde abandonamos el asfalto para tomar una pista parcelaria que avanza hacia el este entre viñedos. Tras recorrer aproximadamente 300 metros por esta cómoda vía, localizamos a nuestra izquierda el pequeño cerrillo de La Torera. Un sendero acondicionado permite ascender con facilidad hasta la cima, donde podremos disfrutar de este singular enclave y visitar el interesante lagar rupestre que da nombre al lugar.
Acceso: Urbanización Lore-Toki (25 min).
Lagar rupestre de La Torera
Los lagares rupestres, también conocidos como pilas o lagaretas, son pequeñas cavidades excavadas en la roca por la mano del hombre hace siglos. Estas estructuras, dispersas por numerosos parajes agrícolas, desempeñaron una importante función económica al formar parte del proceso inicial de elaboración del vino. Las investigaciones arqueológicas realizadas tanto en la península ibérica como en distintos territorios mediterráneos han permitido identificar estos elementos como instalaciones destinadas al prensado de la uva y a la recogida del mosto. Su presencia constituye un valioso testimonio de la antigüedad de la tradición vitivinícola y de la estrecha relación que las comunidades rurales mantuvieron con el cultivo de la vid y la producción de vino.
