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Esta pequeña cumbre, de interés limitado, se eleve al NE de Labraza. El interés de la zona radica en el pinar de Dueñas, el único bosque de pino carrasco (Pinus halepensis) de la comunidad autónoma del País Vasco.
El Pinar de Dueñas, situado junto al recinto amurallado de la villa de Labraza, fue declarado Reserva Forestal mediante la Orden Foral 135/2011 por su elevado valor ecológico y su singularidad dentro del territorio de Álava. Con una superficie de 82,53 hectáreas y de propiedad concejil, este espacio destaca por albergar la única masa natural de pino carrasco (Pinus halepensis) existente en el País Vasco, una especie catalogada como vulnerable. Su inclusión en el Catálogo de Reservas Forestales garantiza, en principio, la conservación de este ecosistema poco común, asegurando su protección y la elaboración de un plan de gestión específico. Sin embargo, la instalación de un parque eólico en sus inmediaciones ha sido objeto de debate.
El parque eólico de Labraza, es un proyecto impulsado por la sociedad Aixeindar —participada por Iberdrola y el Ente Vasco de la Energía (EVE)— que forma parte de la estrategia de transición energética del País Vasco. La instalación prevé la construcción de ocho aerogeneradores de gran tamaño (alrededor de 180-200 metros de altura) con una potencia total aproximada de 40 MW, lo que permitiría generar energía renovable para miles de hogares y contribuir a la reducción de emisiones de CO₂.
El proyecto ha superado las principales fases administrativas, incluyendo la Declaración de Impacto Ambiental favorable, la autorización administrativa y la declaración de utilidad pública, lo que ha permitido su avance hacia la construcción. Además, se presenta como una infraestructura estratégica, ya que sería el primer parque eólico construido en Euskadi en casi dos décadas, con una inversión significativa y la posibilidad de participación ciudadana en su financiación.
Hasta aquí la parte institucional. Sin embargo, el parque ha generado un fuerte conflicto social y ambiental. Una parte importante de la población de Labraza ha mostrado su rechazo al proyecto, llegando a cifras cercanas al 85% de oposición vecinal, al considerar que no respeta ni el entorno ni la voluntad del concejo. Entre las principales críticas destaca el impacto paisajístico sobre un núcleo medieval de alto valor patrimonial, así como la posible afección a la biodiversidad, la fauna y el equilibrio ecológico del entorno.
Otro de los focos de conflicto ha sido el proceso de tramitación administrativa, que ha sido cuestionado por colectivos sociales y plataformas ciudadanas, denunciando falta de participación pública y posibles irregularidades en la evaluación ambiental. Estas tensiones han derivado en acciones legales, ya que tanto la Junta Administrativa de Labraza como entidades vinculadas al sector vitivinícola han presentado recursos ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, alegando deficiencias en el procedimiento y riesgos para el paisaje y la economía local.
A nivel institucional, el proyecto también ha generado controversia política. Aunque el Ayuntamiento de Oyón/Oion ha terminado concediendo la licencia de obras —en gran parte por obligación legal tras los informes favorables del Gobierno Vasco—, el proceso ha estado acompañado de protestas ciudadanas, debates en las Juntas Generales y peticiones de paralización por parte de algunos grupos políticos.
En síntesis, el parque eólico de Labraza representa un caso paradigmático de conflicto entre transición energética y conservación del territorio. Por un lado, simboliza el impulso a las energías renovables y la lucha contra el cambio climático; por otro, pone de manifiesto los problemas derivados de su implantación en espacios sensibles, donde confluyen valores paisajísticos, ecológicos, culturales y sociales, generando un intenso debate sobre el modelo de desarrollo energético y la participación de las comunidades locales.
Desde Labraza (T2)
El itinerario permite visitar el pinar de Dueñas.
Podemos aparcar en un amplio espacio en la cerrada curva anterior a la entrada de Labraza (651 m). Caminando por la carretera, hacia Moreda, se toma un desvío asfaltado a la izquierda (SE) que gana un alto (643 m), para tomar un camino de frente a la derecha que desciende hacia el barranco, por el que discurre una pequeña regata (605 m), al pie del pinar de Dueñas. Desde aquí se sube (E) por el bosque a un collado (723 m) y luego se bordea un mogote (761 m) por la vertiente opuesta (E) para salir a un nuevo collado (741 m), donde seguiremos de frente, dejando a la izquierda un cerrito (797 m) para abordar desde la siguiente depresión (787 m), donde hay campos cultivados, la pequeña elevación de Santimia (822 m), a la derecha del camino, con cerrado arbolado arriba.
Posible continuación del cordal hacia Bustillo (846 m) y El Tejo (911 m), espacio que será afectado por el parque eólico de Labraza.
Accesos: Labraza (1h).
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