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Se trata de una pequeña sierra, con tres cumbres principales orientadas del SW al NE, que constituye el final de la cordillera del Rif, antes de llegar al Atlántico en la punta Leona.
Se sitúa entre los pueblos marroquíes de Beliones/Belyounech (بليونش) y Oued El Marsa (المرسى). Se le conoce también como "La Mujer Muerta" porque desde la vertiente este, por ejemplo desde Ceuta, tiene la forma de una mujer tumbada vista de perfil, distinguiéndose su cara (Jebel Fahies, 761 m), su pecho (donde está la cima, Jebel Musa 839 m) y su rodilla (Jebel Yuima, 410 m).
- Perfil de la mujer muerta -
En la mitología se la considera como una de las dos columnas de Hércules, ésas que separó el héroe para abrir un paso entre el Mediterráneo y el Atlántico. Pero no hay unanimidad en la elección de la columna del norte: se supone que es la roca de Gibraltar (447 m), aunque también se cita al Tajo de las Escobas (837 m), que tiene muchos nombres, por ejemplo: Vértice del Gitano o Tajo de la Corza, en la sierra gaditana de Ojín. En cuanto a la columna sur, parece claro que es nuestro Musa (839 m), aunque alguna vez se ha citado el monte Hacho (198 m), en la ciudad de Ceuta.
Desde Tanger Med
La subida más frecuente se hace desde Beliones, al N, por el Camino de la Mina. Pero, como está cerrada la frontera de Ceuta y habría que dar mucha vuelta de aproximación, nosotros hacemos la subida por la vertiente S, saliendo de Tanger Med.
Pasamos en el ferry de Algeciras a Tanger Med, el puerto comercial de Marruecos, que le hace la competencia. Salida del ferry a las 9:00 de Algeciras y llegada a las 10:30 (que en Marruecos, una hora menos, son las 9:30, lo que habrá que tener en cuenta para la hora de vuelta). El precio del Ferry de la compañía FRS, es de 59 € ida y vuelta en 2018.
Negociamos a la salida del puerto un taxi, que designan entre todos los taxistas que están esperando, y que nos aproximará hasta la base SW de la montaña. Se llama Abdel Majit, y es un enamorado de su pueblo, y nos va parando en unos cuantos puntos panorámicos de la carretera para que podamos disfrutar de la vista de los campos verdes y los pueblitos esparcidos por el valle.
Es casi el mediodía cuando empezamos a andar un poco más arriba de la ermita de Habda (136 m), por una pista que atraviesa un poblado de media docena de casas, y nos dirigimos hacia el collado de Ain Barca. En seguida desaparece la pista y seguimos subiendo por un terreno pelado, atravesando cauces secos de riachuelos, en los que pastan- no sabemos muy bien qué- rebaños de vaca. Una hora después estamos al pie de la pared (496 m), resguardándonos del viento. Empezamos a subir por un incómoda pedrera, que vamos resolviendo por su borde derecho, según lo miramos nosotros. Pasamos un espolón intermedio y seguimos subiendo por la derecha; la pedrera se va estrechando y es cada vez más pendiente. Llegamos al final de la canal, a un collado en la cresta, a unos metros de la cima, que queda a nuestra izquierda. Estamos en el "morabito" (ermita en la que vivía un santón de antes del Islam) de Sidi Musa (839 m), contemplando un paisaje espectacular: al otro lado del estrecho (que tiene 14,4 km en su punto más corto), la costa gaditana entre Tarifa, Algeciras y Gibraltar.
Sorpresas en la bajada
Salimos de la cima por la cara N, con mucho cuidado, por una ladera muy pendiente y sin un sendero claro. Bajamos haciendo lazadas y tirando hacia nuestra izquierda. Abajo, muy abajo, se ve el pueblo de Beliunes.
Pasamos un collado, el col de Yuz o de la Mina, hasta donde llega el camino de la Mina (de manganeso), que viene de Beliunes, y seguimos en dirección W. En seguida estamos encima del islote Perejil, en lengua local Leila, de chusca memoria, reconquistado triunfalmente en su día, y en el que quedan una pocas cabras que no podemos distinguir desde aquí. Un segundo collado, a los pies del pico Yuima, en cuyas paredes corretea una bandada de macacos gesticulantes, sin rabo, como los de Gibraltar.
Tercer collado, con un pozo (Oued Marsa) y unas precarias construcciones militares, por las que pululan unos cuantos soldados muy jóvenes, que nos saludan con desgana. Desde aquí, tirando a la derecha, se suele bajar para hacer el recorrido en bucle hasta Beliunes. Nosotros pasamos el collado y bajamos por una pista a la mezquita de Oued El Marsa, después de fotografiar a una tortuga de tierra que se mueve sin mucha prisa.
Atravesamos las calles del pueblo, quedándonos sorprendidos por los caserones imponentes, con unos inmensos garajes (que es fácil de relacionar con el negocio del contrabando de droga en el estrecho, en rápidas lanchas). Y bajamos a la playa donde nos espera nuestro taxista, que no acepta nuestra invitación a la comida, pero que nos lleva a un restaurante a la entrada de Tanger Med y se ofrece a llevarnos algún día en otro viaje hasta las montañas del Rif.
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Jebel Mussa11,391,327 897 953
