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La Sierra de San Serván (608 m) se eleva al N de la provincia de Badajoz, sobre las llanuras de la comarca de Tierra de Mérida-Vegas Bajas, a aproximadamente una decena de kilómetros al SW de la ciudad de Mérida. La cubierta vegetal, afectada en alguna porción por un reciente incendio estival, está compuesta básicamente por matorrales como romero, tomillo, mejorana, matagallos, y jara pringosa, entre otros, mientras que encinas, alcornoques y acebuches son los árboles predominantes. Afloran en la zona cimera rocas de tipo cuarcítico, tan características de estas latitudes.
A pesar de su modesta altitud, pues apenas supera los 600 metros en la cima, las vistas que se obtienen desde la cima abarcan en días claros amplios horizontes hacia todos los puntos cardinales, si bien su ubicación en los llanos del centro de Extremadura nos ofrece un paisaje austero, que hace que no podamos esperar divisar grandes macizos ni abruptos relieves. Pero la sencillez jamás estuvo reñida con la belleza…
Indudablemente, una vez alcancemos la cumbre, será la propia Mérida la que más atraiga nuestra mirada, así como la línea plateada que pasa a su lado y que no es otro sino el célebre río que la baña: el Guadiana.
Una visita a la monumental ciudad, Patrimonio de la Humanidad, puede servir de excusa perfecta para realizar una escapada a San Serván, dada la corta duración del recorrido. Será por la tarde cuando la posición del sol ilumine a nuestro favor para obtener mejores vistas de Mérida y nos permita, con la ayuda de unos prismáticos, ubicar los rincones y las ruinas más emblemáticas de la capital extremeña.
La sencilla ascensión se realiza desde la población de Arroyo de San Serván (224 m), extendida a poniente de la sierra. Al NE del pueblo, junto a un establecimiento de hostelería, podemos aparcar. Allí mismo arranca la pedregosa pista que da servicio a los grandes y feos repetidores que pueblan la parte cimera. Una primera recta da paso a una sucesión de cerradas revueltas que, a modo de “Alpe d´Huez” terroso, nos hará sudar la gota gorda superando con nuestros pasos (o con la BTT) las serpenteantes y numerosas curvas que trepan hasta la mismísima cumbre.
Encontraremos junto a las antenas, además del vértice geodésico, las ruinas de la ermita de San Serván y San Germán. Aunque sin techumbre ya, sus maltrechos muros nos servirán al menos para evadirnos visualmente de los grandes mamotretos metálicos de al lado.
Señalar que es posible evitar la recta inicial y algunas curvas, tomando para ello un atajo monte a través que parte por la izquierda a los pocos metros de haber comenzado a caminar. Así mismo, también encontraremos el inicio de una clara y apetecible senda en una de las primeras curvas de la ascensión. Sin embargo esta vereda no se dirige a la cima, sino que pasa al otro lado de la sierra a través del collado del Puerto de Traspasierra (460 m). Quizás sea la forma de llegar a los numerosos abrigos, ricos en pinturas rupestres, que al parecer se encuentran entre los canchos rocosos de San Serván y de La Moneda (523 m), en el extremo SE de la sierra.
Accesos: Arroyo de San Serván (50 min)
