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Sobre la localidad de Jimena (604 m) se yerguen los últimos relieves de la magnífica sierra de Mágina, exponiendo un cantil rocoso de unos 2 km de longitud en orientación E-W sobre los grandes olivares jienenses. El cumbrero oculta tras de si la presencia del soberbio Aznaitín (1745 m), de elegante anatomía, cuyas tres cimas se reparten entre los municipios de Jimena, Torres y Albanchez. Estamos en el parque natural de sierra Mágina. En su costero NE, bajo el cordel de Aznaitín, se localiza el monumento natural del pinar de Cánavas, con ejemplares de pino carrasco centenarios y de tamaño excepcional que ocupan una extensión de 5,23 ha. El santuario de la Cánava, dedicado a Nuestra Señora de los Remedios (649 m) es muy venerada en Jimena, lugar de reunión y de fiesta para sus habitantes. Por encima de ella, un barranco esconde la cueva de las Grajas, que junto con la cueva del Morrón, al otro lado de la montaña son conocidas.
En la vertiente S se forma una gran planicie, la Tabla o el Lanchar, donde hay cortijos, hoy en día abandonados. El caserío de las Pilas de Trisla (904 m), el cortijo de Biloreto (1007 m), El Lanchar (1027 m), El Moro (879 m). En su entorno, como en todos los lugares de Jaén, hay olivos, algunos de ellos centenarios, de la variedad picual, de gran rendimiento pero además de sabor intenso y picante por la abundante presencia de polifenoles, que genera un líquido verdoso de extramada calidad y frutuosidad, lo que ha dado lugar a aceites premiados, siempre entre los mejores de Andalucía. Los olivos picuales tienen una hoja alargada y estrecha con un haz verdoso y un envés más grisáceo. Los granos tienen una forma puntiaguda que es el origen de su nombre.
La leyenda dice que tras la conquista de Baeza por el ejército de Alfonso VII en 1147, las tropas cristianas avanzaron hacia el sur hasta llegar a Jimena, cuya fortaleza se alzaba sobre una gran peña rojiza y permanecía en manos musulmanas. Al verse amenazados por el avance del ejército real, los musulmanes abandonaron la fortaleza y se refugiaron en una atalaya situada en el borde de una pequeña sierra cercana, conocida como “la Tabla” o “el Lanchar”.
Una vez ocupada Jimena por los cristianos, se cuenta que un soldado experimentó una extraña visión durante tres noches consecutivas: una luz rodeada de una hermosa aureola que aparecía siempre en el mismo punto de los cerros al sur del pueblo, concretamente en uno de los riscos de las faldas del Aznaitín. Lo más sorprendente era que solo él podía verla.
El soldado decidió contárselo en secreto al capitán de la hueste, quien interpretó la aparición como una señal. Entonces organizó un ataque sorpresa contra la atalaya, que coincidía con el lugar donde se manifestaba la misteriosa luz. Aprovechando la noche, las tropas cristianas lograron tomar la posición tras un duro combate. Los musulmanes, al verse vencidos, huyeron amparados por la oscuridad.
La sorpresa llegó después: en la atalaya encontraron a numerosos prisioneros cristianos, que salieron al encuentro de sus liberadores arrastrando pesadas cadenas. Para conmemorar este suceso, se erigió la llamada Cruz de la Atalaya.
La Cruz de la Atalaya de 3,5 m que se observa en la actualidad se coloca a finales del s.XIX y s.XX cuando se precedió a sembrar los puntos más elevados de los territorios con cruces atendiendo a las peticiones del papa León XIII.
Desde Jimena (T2)
La vía más habitual parte del Santuario de la Cánava (649 m), por un camino amplio que recorre la margen derecha del barranco de la Cánava y que se dirige hacia el prestigioso pinar (monumento natural declarado por la junta de Andalucía en 2021). Al llegar a un cruce en el pinar (821 m), seguimos a la derecha (W) para alcanzar los llanos superiores de Trisla (995 m). La pista de la izquierda es interesante para el descenso, más largo, pero con bellas vista sobre la serrezuela de Bedmar con el añadido de visitar el pilar del Moro (874 m).
Desde el alto (995 m) se abandona la pista a la derecha (N). No hay sendero bien pisado, pero hay indicadores de madera que nos orientan hacia el punto más elevado ocupado por la Cruz de la Atalaya (1053 m).
Otra alternativa para al descenso es por la vertiente contraria (W), donde hay una pista recientemente arreglada y que pasa junto a la ruinas de del caserío de las Pilas de Trisla (904 m). Por encima de esas casas queda una antigua nevera rodeada de gamones, y a pocos metros la fuente conocida como el Pilar de Pilas (973 m). En este entorno no es difícil ver cabras montesas y conejos corriendo entre olivares. La pista sale al km.17,700 de la carretera A-320 a unos 3,5 km de Jimena.
En lo antiguo consta la existencia de un camino más directo desde el pueblo, sobre la vertiente NE, llamada senda de la Escaleruela que pemiría subir al cortijo del Lanchar.
Accesos: Jimena (1h 15 min).
